sábado, 11 de febrero de 2012

¿Hablar o escuchar?


Desde que he vuelto de Taizé no deja de sorprenderme ingratamente la incomunicación con personas que no saben o no quieren escuchar...Asaltan al / la hablante cuando aún no ha terminado su frase, cuando ni siquiera saben qué quiere decir; cuando ni siquiera comprenden la situación externa, visible, audible, de quien trata de expresárselo. ¿Para qué esforzarse entonces en el intento de comunicar las vivencias internas?
Me resulta infinitamente incómodo darme cuenta de que muchos de mis seres queridos se comportan, en momentos importantes para mí, de este modo: ¿por qué iba si no a contrariarme?

A veces podemos aconsejar de un modo impositivo, destruyendo el valor de la inteligencia de la otra persona, infravalorándola, diciéndole implícitamente, que no es lo suficientemente lista o capaz como para darse cuenta de lo que es obvio para el consejero...Y esto, suponiendo que además capte la situación de una forma más o menos ajustada a la realidad, porque lo que suele ocurrir en este esquema de comunicación es que, además el consejito en cuestión y el tono con el que se lanza, suele estar fuera de lugar y puede llegar a ser altamente nocivo para quien lo recibe.

El hecho es que sentirme escuchada disminuye mi sensación de aislamiento y soledad en el mundo y además, quienes realmente me escuchan, suelen también percibir mi estado de ánimo y por lo tanto, tratarme con el respeto, la delicadeza y el cariño que requiero en el momento. (Aquí estais todas las personas que me escuchais hasta el final de mis discursos, no siempre coherentes y a veces, reiterativos... ;)

Si vamos más allá, el poder de quienes escuchan activamente, vitalmente, con todo su ser y no únicamente a nivel cognitivo o del discurso (no solo las palabras que digo, sino en su conjunto, lo que intento trasmitir) llega a hacerlos capaces de devolverme un "te comprendo" implícito en una respuesta ajustada y precisa, acerca de mi situación externa y de mi vivencia interna.
Por lo tanto, pueden aportarme nuevas perspectivas acerca de la situación que expongo y suponen una ayuda de un valor incalculable (X David P.).

Pero, ¿cómo se aprende a escuchar? Hemos aprendido patrones de comunicación en nuestro entorno más próximo, generalmente, en el hogar donde nos hemos criado, en el colegio, junto a nuestras amistades, etc. Y hay hogares, grupos, colegios, etc. en los que parece que algunos individuos solo quieren hablar de su certeza incuestionable. Entonces, ¿para qué malgastar su tiempo en escuchar a otra persona que no piense tan sumamente bien como uno mismo? Es como si su discurso se alimentara de egocentrismo y solo admitiera otras voces similares, como ecos de su pensamiento...

"El mundo está como está, por causa de las certezas; la guerra y la vanidad, comen en la misma mesa" dice Jorge Drexler en su canción "Frontera".



Sin embargo, hay esperanza para quienes no dominan el arte de escuchar activamente: existen libros, terapias y cursos de desarrollo personal, de autoconcepto y autoestima, de habilidades sociales, de comuniación eficaz, etc. para quienes se sientan incapaces de callar y no parar de cortar las frases de otras personas, dar o imponer consejitos que a veces son más destructivos que un humilde silencio que exprese ese "no sé qué decirte en este momento" (Va por quienes en Taizé, tras un breve silencio reflexivo, me han dicho esto: "No tenemos solución para tu situación, pero podemos escucharte siempre que lo necesites. Y no han subsanado mi situación, pero me han ayudado a sanarme).

Si he aprendido algo de personas sabias, es acerca de sus experiencias en situaciones nuevas y a menudo he oído lo siguiente: cuando me encuentro en una situación nueva, mi reacción más adaptativa y útil es: ver, oír y callar (Va por tí, Lydi: me quedé con esa frase cuando te incorporaste a tu empresa de "Juegos Reunidos": Ojos abiertos, boca cerrada ¡XD!).

 Simplemente, Gracias.


Y citando un proverbio más famoso, me atrevería a decir:

“No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.”
(Proverbio árabe)

Oda al silencio

El silencio es…

El silencio no es vacío, no es absurdo, no es ausencia ni olvido.
El silencio es vacación de ruidos y de palabras hirientes.
El silencio es enfrentarse a uno mismo.
Es pasar por el filtro de uno mismo.
Es el método para escuchar el latido del corazón.
Es la senda que conduce a interrogantes con respuestas.
Es una vía para habitar con uno mismo.
Es positivo en la medida que nos anuncia algo de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestros sufrimientos y de nuestro futuro.
El verano, en la playa del silencio, nos da una oportunidad para escuchar cómo es nuestra voz.
No hables demasiado, que quien mucho habla mucho yerra y da indicios de saber poco.
No hay cosa de más peligro ni de menos autoridad que las demasiadas palabras.

miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Por qué cortarnos a la mitad, si podemos ser personas completas?

A muchas y a muchos nos han contado que no podemos vivir solos, sin pareja, sin hijxs, porque no nos realizaríamos como personas, especialmente, las mujeres.
¿Por qué los hombres son solteros de oro y las mujeres solteronas?
¿Por qué calificamos de cojonudo lo bueno o de coñazo lo aburrido?
Dicen por ahí que "la mujer solo se realiza a través de la maternidad".
¡¿Quién nos ha metido esa bola?!
Si hay alguien en este mundo que me haya explicado el sentido de la existencia, resumido en buscar y encontrar satisfacción en actividades cotidianas para vivir con sentido, es Viktor Frankl y logoterapeutas como Ana Oscáriz, Mª Angeles Noblejas, Maribel Rodríguez, Oscar Oro, Gerónimo Acevedo, etc., quienes lo conocieron en persona o, como yo, a través de sus libros y de quienes lo conocieron en persona.
Si hay un lugar en el que puedo reflexionar acerca de mi modo de ser en el mundo (Heidegger) y mi actitud ante la vida es Taizé: una de las primeras comunidades ecuménicas (la primera fue de mujeres) del mundo, fundada por Roger Schütz hacia los años 50.
Allí me encuentro con las hermanas de San Andrés, mujeres inteligentes y serenas, que saben escuchar y acoger; reflexivas, valientes y pioneras... teólogas que por alguna razón que nadie ha logrado explicarme razonablemente bien, no pueden ordenarse como lo hacen los sacerdotes...
Las veo, las escucho hablar del ser humano y de su interpretación de la Biblia y las admiro. Admiro la profundidad de su conocimiento, basado en argumentos sólidos, así como en vivencias de paz, orientadas siempre hacia la sanación propia y ajena.
No creo que, mujeres como ellas y otras tantas, como Nelsa Curbelo (http://diariocurvelo.blogspot.com.es/) que se entregan en cuerpo y alma a su pasión, se hayan quedado a medio camino de la realización personal.
Veo en ellas a personas completas, felices, calmadas, sabias...muy necesarias en este mundo que genera a menudo tanta infelicidad, ansiedad e ignorancia...
Ni tampoco lo creo de los hermanos de Taizé, que también eligen el celibato, prescindiendo de una vida en pareja y unos hijos biológicos; no creo que no vayan a realizarse por el hecho de no ser madres.
Sin embargo, como dice Viktor Frankl, sí creo que para la satisfacción con 1 mismx y con la vida puede ayudar el saber elegir qué es lo que 1 quiere de verdad, desde lo hondo de su conciencia y qué  puede aportar al mundo, al entorno más cercano, sin ir más lejos.
Para esto, me parece fundamental tener la costumbre de tomarse un tiempo para 1 mismx, en silencio o con música tranquila, muy bajita y simplemente, existir...
Tomarse un tiempo para NO hacer, NO pensar, NO producir...simplemente, para habitarse y ubicarse en el presente...para apreciar que somos algo más que nuestra mente; que tenemos un cuerpo que podemos sentir y unas emociones que nos han ayudado a lo largo de toda nuestra evolución como especie y que, aprendiendo a comprenderlas, pueden facilitarnos mucha información sobre lo que nos gusta y lo que no, lo que nos ayuda a vivir felices o lo que nos destruye.
Creo que algunxs confunden la maternidad con el aporte que cada persona puede hacer a la vida de otras personas, sean sus hijxs,  hermanxs, vecinxs, amigxs, compañerxs de clase o de trabajo, pareja, etc.

Creo que desarrollar nuestras capacidades para disfrutarlas y para el disfrute de otrxs es un comienzo, si no acaba siendo un fin en si mismo, que puede proprocionar en algún momento la sensación de logro en la vida.

Logoterapia: (escuela de psicoterapia y análisis de la existencia, creada por Viktor Frankl):

www.maribelium.com
Comunidades Ecuménicas:
www.taize.fr
http://www.saint-andre.be/fr/
Vínculos amorosos:
http://www.48horasdigital.com/imesex/articulos/Vol_V_No1/vinculamoros_V_1.pdf
Una fórmula para la felicidad:
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/13/espana/1326448505.html
El hombre en busca de sentido, Viktor Frankl
La voluntad de sentido, Viktor Frankl
La conquista de la felicidad, Bertrand Russell.